RAP ENTRE BARRAS – Entrevista a Pablo Hasel

Entre 2005 a 2013 el rap era mi gran proyecto de vida. 

Había ido a la universidad para tener un plan b pero todo mi foco, ilusión y esfuerzo iba dirigido a al rap.

Trabajé y disfruté muchísimo pero llegó un punto en que quería salir de casa, me acercaba a los 30 y seguía con trabajos precarios y sin ingresos recurrentes con la música. 

Sentía que se iba a independizar antes Catalunya que yo.

Spoiler, no nos dejaron.

Pero necesitaba un cambio, así que aparqué el sueño y centré todos mis recursos en crear WODS.

Durante años el trabajo me absorbió, apenas tenía tiempo para nada más que no fuera trabajar, entrenar, comer y dormir. Recuerdo que el primer año vivía en la oficina. 

Pero muy poco a poco el proyecto fue creciendo y pude empezar a delegar. 

Y después del 1 de Octubre de 2017 y la persecución judicial a raperos como Valtonyc y Pablo Hasel, mi indignación y ganas de rapear volvieron a resurgir.

Entre otras cosas porque me sentí muy identificado. 

Josep y Pablo fueron dos cabezas de turco. Les tocó a ellos como me podría haber tocado a mi o algún otro rapero underground. 

Por eso volví a rapear. Esta vez sin ninguna expectativa, plan ni proyecto. 

Solo rapear por desahogarme y en cierto modo, solidarizarme.

Casi una década después me sigue pareciendo distópico todo lo que pasó y sigue pasando. 

Que Pablo siga entre rejas es un insulto para la democracia, para la libertad de expresión y para la música en general.

A raíz de una conversación que tuve con Crespo de @hhopcast y del episodio número 4 del podcast Crema Barber Talk con Frank T, donde hablamos del caso y de cómo la cultura parecía haberle abandonado, decidí escribirle una carta a la cárcel. 

A continuación os comparto algunos fragmentos de la carta que le envié y la entrevista completa, pero antes, para contextualizar su situación legal quise hacerle unas preguntas al colectivo que lleva su defensa; Plataforma antirepressiva de Barcelona, para que nos explicaran como está actualmente su caso.

ENTREVISTA PLATAFORMA ANTIREPRESSIVA DE BARCELONA 

  • Muchas personas alegan que Pablo no está en la cárcel por sus canciones sino por otros delitos ¿Cuáles son exactamente los delitos por los que se condena a Pablo Hasél y en qué se basan jurídicamente?

Mucha gente intenta desviar el debate diciendo que Pablo Hasél no está en prisión por sus canciones, sino por otros delitos. Pero eso es una forma de ocultar la cuestión central: el Estado ha utilizado un entramado represivo de delitos políticos, penales y administrativos para castigar a una persona coherentemente revolucionaria y, al mismo tiempo, enviar un mensaje a toda la clase trabajadora y a los movimientos populares. En el caso de Pablo, las principales condenas que lo han llevado a prisión están relacionadas con los delitos de enaltecimiento del terrorismo e injurias a la Corona, basados sobre todo en canciones y publicaciones en redes sociales. Desde nuestro punto de vista, son posiciones jurídicas muy ambiguas que permiten perseguir a artistas, opiniones políticas revolucionarias y discursos incómodos para el régimen monárquico-fascista. Estas leyes son herederas directas de un fascismo que el Estado español mantiene desde el inicio del franquismo: leyes mordaza, persecución de músicos, sindicalistas, activistas antifascistas, independentistas, etc. Cuando encarcelan a un artista como Pablo por sus letras o sus tuits, no están juzgando solo a una persona concreta; están advirtiendo de que cualquier discurso que cuestione la monarquía, las autoridades o el propio sistema puede ser castigado. El problema no es solo una condena concreta, sino la existencia de un aparato represivo fascista dispuesto a utilizar cualquier herramienta contra quien planta cara.  

  • ¿Dónde está la línea, según la legislación española, entre libertad de expresión y delito de enaltecimiento o injurias?

La línea entre la libertad de expresión y delitos como el enaltecimiento o las injurias, en el Estado español, se presenta muchas veces como una cuestión puramente jurídica. Pero en la práctica, también es profundamente política. La aplicación de estos delitos no se da en un vacío neutral, sino dentro de un Estado con una continuidad histórica evidente respecto al franquismo y con unas instituciones que nunca rompieron realmente con ese pasado. Por eso, el límite real muchas veces no depende únicamente de lo que dice el Código Penal, sino de quién habla y desde qué posición ideológica lo hace. Hemos visto durante años cómo discursos racistas, xenófobos, fascistas o incluso apologías del franquismo encuentran una enorme tolerancia institucional y mediática bajo el paraguas de la “libertad de expresión”. En cambio, expresiones antifascistas, independentistas, revolucionarias o críticas con la monarquía, la policía o el propio Estado han sido perseguidas penalmente con mucha más dureza. Así, más que existir una frontera objetiva y neutral, muchas personas consideran que el criterio de aplicación de estos delitos está atravesado por una lógica política: determinadas ideologías reaccionarias suelen gozar de mayor protección y legitimidad institucional, mientras que otras posiciones disidentes o rupturistas son más fácilmente criminalizadas. 

  • ¿Consideran que se ha hecho una interpretación extensiva forzada del Código Penal en este caso?

Como hemos dicho antes, más que cuestiones jurídicas son cuestiones puramente políticas. Es posible que muchas veces si se fuerce en exceso la interpretación de un tipo delictivo para hacer encajar unos hechos determinados dentro del mismo. No obstante, no podemos obviar que sí existen los delitos de injurias a la corona o faltas de respeto a las autoridades. Partiendo de esta premisa, poco más hay que debatir. 

  • ¿Existen precedentes similares en España? ¿Y en Europa? ¿Cómo se han resuelto?

Sí, y de hecho el caso de Pablo Hasél no es ninguna excepción, sino parte de una larga cadena de persecución contra artistas, militantes y personas que han expresado posiciones políticas críticas con el capitalismo y el fascismo. En el Estado español existen numerosos precedentes de represión contra la libertad de expresión, especialmente desde el endurecimiento del Código Penal y la aprobación de la Ley Mordaza. Hemos visto casos como el del colectivo de rap La Insurgencia, condenados por enaltecimiento del terrorismo por sus letras; el de Valtonyc, perseguido también por canciones, hecho que lo empujó a exiliarse en Bélgica; o casos de activistas, tuiteros y humoristas procesados por chistes, comentarios o publicaciones en redes sociales. Todo ello demuestra que no estamos ante un hecho puntual, sino ante una ofensiva sostenida contra aquellas personas que luchan por hacer frente a las injusticias. A escala europea, muchos de estos casos han acabado dejando en evidencia al Estado español. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha condenado en varias ocasiones al Estado español por vulnerar la libertad de expresión, especialmente en casos relacionados con críticas a la monarquía o protestas políticas. Pero incluso cuando existen resoluciones favorables a escala europea, el problema de fondo sigue existiendo: el Estado fascista español adapta leyes, busca nuevas vías represivas o mantiene figuras penales ambiguas para continuar criminalizando la disidencia política. La represión no desaparece porque un tribunal europeo dicte una sentencia; forma parte de una estructura política y judicial mucho más profunda. Por eso es importante entender estos casos de manera colectiva: cuando persiguen a un rapero, a un sindicalista o a un militante, lo que se está poniendo a prueba son los límites de los derechos y libertades democráticas de toda la clase trabajadora. E históricamente, los avances en libertades no han llegado porque las instituciones las regalaran, sino gracias a la movilización y a la solidaridad popular. 

  • ¿Qué debería cambiar en la legislación para evitar situaciones como esta?

El problema no es solo una reforma concreta del Código Penal o eliminar determinados artículos; el problema es el sistema político, económico y judicial que necesita estas herramientas represivas para mantenerse. Mientras sigamos viviendo bajo un régimen heredero del franquismo, con una monarquía impuesta, aparatos policiales y judiciales profundamente fascistas y un sistema capitalista basado en la explotación y el control social, la represión contra la disidencia continuará existiendo de una forma u otra. Pueden cambiar los nombres de los delitos, suavizar algunas leyes o adaptar el lenguaje para dar una imagen más “democrática”, pero el objetivo seguirá siendo el mismo: proteger los intereses de quienes tienen el poder y castigar a quienes los cuestionan. Cuando la gente se organiza, denuncia injusticias o plantea alternativas revolucionarias, el Estado responde con represión porque esa es su función dentro del sistema. Lo hemos visto históricamente: hoy es el enaltecimiento del terrorismo, ayer eran otras figuras represivas y mañana encontrarán nuevas. Durante la falsa Transición, el franquista Tribunal de Orden Público pasó a llamarse Audiencia Nacional. La Ley Mordaza, las condenas contra raperos, sindicalistas, militantes o independentistas no son anomalías, sino expresiones de un mismo modelo de Estado que necesita limitar las libertades cuando estas amenazan el orden establecido. Por eso pensamos que la solución real no pasa solo por pedir pequeñas reformas, sino por construir una ruptura popular con este régimen. Para garantizar una libertad de expresión real, es necesario transformar desde la base las estructuras políticas y económicas que hoy convierten la justicia en una herramienta contra la clase trabajadora y contra cualquier forma de disidencia organizada. 

  • ¿Cuando está prevista la salida de Pablo?

La previsión es que Pablo Hasél cumpla íntegramente la condena impuesta el próximo 14 de abril de 2027, precisamente porque nunca ha aceptado someterse a los mecanismos de arrepentimiento que el sistema penitenciario utiliza para doblegar a las personas represaliadas. Desde el primer día ha mantenido una posición de dignidad y coherencia política: no ha pedido perdón por sus ideas, no se ha retractado de lo que ha escrito o cantado, ni ha aceptado renunciar a su compromiso político a cambio de beneficios penitenciarios. Esto es importante explicarlo porque el régimen penitenciario no funciona solo como un sistema de castigo físico, sino también como un mecanismo de sumisión ideológica. A menudo, los permisos, terceros grados o flexibilizaciones dependen de que la persona acepte mostrar arrepentimiento, asuma el relato del Estado fascista y abandone cualquier actitud considerada combativa. Pablo nunca ha claudicado ante eso. Quieren transmitir la idea de que quien mantiene una actitud de confrontación y no se arrodilla ante las injusticias pagará un precio alto, y precisamente ahí es donde su caso adquiere una dimensión colectiva y política mucho mayor. Pablo podría haber escogido el camino fácil de callar, disculparse o adaptarse para obtener ventajas penitenciarias, pero ha decidido mantenerse firme. Esa coherencia es también lo que lo ha convertido en un símbolo de resistencia para mucha gente represaliada que entiende que la represión no se combate con sumisión, sino con solidaridad, organización y coherencia política. 

  • Como podemos ayudaros

La mejor manera de ayudar es entender que la represión no afecta solo a una persona concreta, sino que es un ataque contra todas las luchas populares y contra cualquier intento de organizarse y plantar cara al sistema. Cuando existe solidaridad, organización y respuesta colectiva, la represión tiene más dificultades para aislar y castigar. Por eso es importante romper el relato criminalizador que construyen los grandes medios y las instituciones, dar voz a los casos represivos, participar en las movilizaciones y mantener viva la solidaridad hacia las personas represaliadas. También es fundamental apoyar a los colectivos antirrepresivos, cajas de resistencia y espacios de organización popular que sostienen jurídica, económica y emocionalmente a muchas personas perseguidas por luchar. Hoy puede ser Pablo Hasél, pero mañana puede ser cualquier sindicalista, activista por la vivienda, antifascista o persona que participe en una huelga o una protesta. Y, sobre todo, creemos que la mejor solidaridad es seguir luchando. El Estado busca generar miedo y desmovilización; la respuesta debe ser exactamente la contraria: más organización, más conciencia política y más apoyo mutuo. 

CARTA PARA HASEL

Aquí unos fragmentos de la carta que envié a Pablo junto a las preguntas:

Hola Pablo,

Primero de todo quería darte las gracias y pedirte perdón.

Gracias por el ejemplo de dignidad que representas.

Cualquiera en tu situación se habría doblegado ante las coacciones, desdiciéndose o pidiendo disculpas para rebajar la condena. Lo hemos visto en cientos de películas y leído en cientos de libros, pero es imposible imaginarse la impotencia y la rabia que se debe sentir cuando te encarcelan de forma injusta.

Y por otro lado quería pedirte perdón por no estar a la altura de las circunstancias. El otro día estaba hablando con Frank T de cómo la sociedad en general, y la cultura del hip hop patrio en particular, se olvidó de ti y de Valtonyc. Pero como no puedo hablar en nombre de mis compañeros y compañeras, te pido disculpas a nivel personal.

A pesar de seguir informativamente el caso, de posicionarme en redes y en persona con mis allegados, de hacer una humilde donación para tu defensa, de colgar un póster tuyo en nuestro centro (WODS), de ir a las manifestaciones de Urquinaona y de volver a rapear después de tu caso… me olvidé.

Me zambullí en mi rutina y me acordaba de vosotros de forma intermitente, con una mezcla de pena, rabia y culpa.

No hemos estado a la altura.

……..

Me hubiera encantado ir a visitarte y hacer la entrevista/podcast en persona, pero ya me dijo Laia que era inviable, que no te daban permiso para grabar nada. De todos modos, la invitación seguirá en pie cuando estés en libertad y puedas venir a nuestra barbería.

No me enrollo más y te comparto algunas de las preguntas que me vienen a la cabeza. No son todas las que mereces ni todas las que me interesaría hacer, pero todas están hechas desde el respeto y la admiración.

Siéntete en libertad de responder las que te apetezca y/o puedas. Incluso de no responder esta carta. Solo espero que haya servido para distraerte o acompañarte durante unos minutos.

Un abrazo y mucha fuerza,
Dani

ENTREVISTA A HASEL

Entrevista realizada por carta en Abril de 2026

  • ¿Cómo es tu rutina en la cárcel? ¿Qué es lo mejor y lo peor de tu día a día allí?

Hago deporte, leo, escribo, reflexiono, escucho música, veo un poco la televisión y hablo con otros presos. Lo mejor son las cosas constructivas que hago con parte de esas ocupaciones y lo peor la comida y todo lo que la enorme falta de libertad impide hacer.

  • ¿Cuánto tiempo te llevó aceptar y adaptarte a esa nueva realidad?

Entré mentalizado y eso me ayudó mucho. La adaptación fue relativamente sencilla, aunque los casi cinco primeros meses me tuvieron aislado porque temían que influenciara a otros presos con reivindicaciones y a la vez querían doblegarme con ese régimen más duro en el que apenas me permitían salir al patio con pocos presos. Gracias a la presión solidaria y a mi advertencia de iniciar una huelga de hambre, me acabaron trasladando a un módulo ordinario con las actividades y horas de patio que me correspondían.

El hábito que traía de la calle de leer y escribir me facilitó pasar tantas horas en la celda.

Cuando entré no sabía si pasaría dos, cuatro o diez años encerrado y la incertidumbre es jodida. Pero como digo, me preparé mucho tiempo para afrontar con entereza lo que viniera.

  • ¿Hay algún hábito o aprendizaje que hayas desarrollado estando preso y que quieras mantener cuando salgas?

Los últimos años en la calle hacía algo de deporte pero no muchísimo. Aquí raro ha sido el día en el que no lo he practicado. Incluso en los peores tiempos de la enfermedad crónica que cogí aquí, la de Crohn intestinal, me esforcé por no dejarlo.

Ha sido una gran ayuda y quiero seguir con esa disciplina cuando salga.

  • Recuerdo haberte escuchado decir que preferiste no exiliarte como Valtonyc porque creías que, estando preso injustamente, harías más ruido. ¿Sigues pensando igual a día de hoy?

Tenía muy claro que generaría más respuesta y más conciencia al desenmascarar más al Estado y su falsa democracia. Pero no esperaba tanta movilización en las calles y aún menos tan combativa y prolongada en algunos lugares. Pues aprovecharon para encarcelarme en una época de mucha desmovilización y encima saliendo del encierro por el COVID.

Así que al ver aquella respuesta aún tuve más claro que había tomado la decisión adecuada.

Hay gente que piensa que no vale la pena porque con el tiempo la solidaridad disminuye mucho. Pero eso no significa que no exista o que todo haya caído en saco roto. Aunque menos visible, aún queda mucha solidaridad y la conciencia que se elevó, gracias en gran parte al trabajo revolucionario de muchas personas, ha dado y dará frutos. Que más de cinco años después siga secuestrado sin claudicar y difundiendo el mensaje de otras formas, no es en vano.

Cuando estaba en la calle me orientaba e inspiraba leer a otros presos políticos, además de su ejemplo de entrega y resistencia, como a tantas personas más. Así que un revolucionario sigue aportando desde la cárcel y no supone el fin de su lucha.

El exilio es muy respetable, también es duro y puede ser muy útil si se emplea bien. Pero analizando mi caso concreto me he reafirmado en la decisión de quedarme.

Además he aprovechado la cárcel para aprender cosas y fortalecerme de una manera que desde el exilio creo que no hubiera evolucionado tanto. Aunque eso entra más en el terreno de las suposiciones.

Pero sí tengo la certeza de que a raíz de mi encarcelamiento muchas personas llegaron al mensaje, vieron que no era ninguna exageración lo que denunciamos y algunas se organizaron para luchar.

Reitero, porque eso es fundamental, que no solo por mi actitud sino por la labor persistente de muchas personas luchadoras, son, a parte del resto de personas oprimidas por injusticias flagrantes y la defensa de la dignidad propia ligada a la colectiva, las que dan sentido a esto.

  • En el rap (inter)nacional están apareciendo artistas de ultraderecha con discursos racistas, homófobos y conspiranoicos. ¿Qué crees que podemos hacer desde dentro de la cultura para evitar que se la apropien, como ya pasó en otros movimientos?

Creo que en primer lugar hay que analizar por qué han surgido. Que la escena sea tan individualista y por ello tan carente de reivindicaciones realmente progresistas, y que con escasas excepciones haya perdido parte de la esencia con la que nació el rap, ha favorecido su aparición y lo que es aún peor: mucha tolerancia con ese tipo de mensaje.

Todo ello ha llevado a que la mayoría de oyentes de rap desconozcan que esta música fue creada con una clara vocación antifascista. Es una cuestión de mínimos.

La libertad de expresión que defiende la esencia del rap es para atacar a los opresores, no a los oprimidos.

También es importante señalar quiénes promocionan a estos “raperos” con contenidos fascistas y por qué les interesan.

He visto varias veces por la TV cómo los mismos presentadores y tertulianos que apoyaban la represión contra el rap revolucionario antifascista, dan bombo y defienden a estos reaccionarios.

Interesa acabar con la música —no solo el rap— que denuncia al sistema y llama a combatirlo, a la vez que se amparan y promocionan discursos que enfrentan a la clase trabajadora para que no nos unamos en la defensa de nuestros derechos y libertades.

Saben muy bien que el rap es escuchado por especialmente amplios sectores de la juventud a la que el Estado ha condenado a padecer vidas indignas. Así que necesitan anular su potencial revolucionario y que les lleguen mensajes que sirvan para perpetuar su dominación.

Para hacer frente a esta tergiversación tan dañina es imprescindible recordar por qué y con qué fines nació el rap, desmontar todas las falacias de su discurso explicando a quiénes sirve y defender la libertad de expresión que nos niegan los poderosos a quienes apoyan estas mierdas.

Denunciar a este Gobierno nefasto es muy necesario, entre otras cosas porque sus políticas se parecen mucho a las que ejecutan PP y VOX, pero cabe recordar que no es revolucionario hacerlo como estos desde posiciones racistas, machistas, pro-Hitler/nazis, etc.

Se venden como “antisistema” y son lo más prosistema que hay.

Que una música creada por negros pobres acabe siendo empleada para apoyar a racistas es gravísimo e intolerable.

  • ¿De qué raperos o figuras públicas has sentido más apoyo real durante estos años?

Desconozco si alguien del mundo del arte y de la cultura se ha volcado especialmente. Lo que sí sé es que pese a algunas muestras solidarias puntuales, no es ahí donde se ha ejercido la mayor solidaridad.

  • ¿Y qué persona o colectivo te sorprendió especialmente por su apoyo o implicación?

Hay personas que no conocía o que no estaban vinculadas a ninguna organización revolucionaria y que se han implicado bastante.

Pero el mayor apoyo ha venido de quienes esperaba: de gente luchadora organizada y de seres queridos cercanos.

Han existido traiciones y malas sorpresas, pero también lecciones.

  • ¿Qué crees que dice tu caso sobre el estado real de la libertad de expresión en este país?

En el Estado español solo tienen libertad de expresión los fascistas, sus esbirros y quienes no dicen cosas que incomoden al Régimen. El resto siempre tenemos la posibilidad de sufrir represión.

Evidentemente no pueden ir a por todos los que digamos verdades, pero basta que vayan a por unos cuantos para que la libertad no exista. Pues cualquier día puede tocar a otros y ese miedo impone la autocensura.

Vemos cómo incluso fascistas que incitan a la violencia o la ejercen contra colectivos vulnerables campan a sus anchas y están en las instituciones, se enaltece el genocidio sionista por televisión, se vierten todo tipo de calumnias y mentiras para sostener políticas criminales y de miseria y se fomenta el odio contra los oprimidos.

Mientras quienes nos oponemos a tamaña barbarie somos condenados o corremos el riesgo de serlo por leyes y tribunales fascistas propios de la inquisición. Es peligroso y muy nocivo normalizarlo.

Necesitamos defender con firmeza la libertad de expresión que no solo afecta a los más represaliados sino a las libertades colectivas.

Mucha gente no lo interioriza por el individualismo que fomentan los poderosos para que no nos unamos en su defensa.

Vemos también cómo no solo los más descaradamente fascistas nos la niegan. Este Gobierno que presume de un antifascismo vacío de contenido, ha perpetuado las leyes represoras que prometió derogar, ha aprobado más, ha dejado impunidad al fascismo y ha multiplicado el presupuesto represivo.

Solo desde la presión en las calles y en cualquier ámbito posible podremos arrancar más libertades. No podemos permitir que nos dicten silencio y obediencia cómplices ante tantos abusos e injusticias flagrantes.

  • Si pudieras enviar un mensaje a la escena del hip hop actual, ¿cuál sería?

Que las graves y constantes vulneraciones de la libertad de expresión les afectan más de lo que la mayoría creen. No solo porque les puede tocar a ellos si deciden denunciar según qué cosas y porque sea a otros a quienes nos toque directamente. No solo porque vayan implícitas en el rap. También porque hemos sido condenados por señalar a quienes niegan derechos y libertades que también los necesitan ellos y sus familias.

¿En qué se convierte el rap si no refleja la realidad desde una visión crítica y transformadora? ¿En qué si no defiende con uñas y dientes la libertad para hacerlo?

La respuesta ante 15 raperos con condenas de prisión ha sido muy floja por parte de la escena y es digno de reflexión. Mientras padezcamos el yugo de este tipo de Estado habrá más raperos —y gente de otros sectores— condenados por cosas similares en un futuro.

Está en nuestra mano que entonces la respuesta sea mucho más contundente, como lo hubiera sido en otros lugares de haber sucedido lo mismo.

Para poner fin de una jodida vez a esta opresión y que como mínimo, se lo piensen más de dos veces antes de tocarnos.

  • ¿Qué significa para ti la dignidad cuando todo te empuja a rendirte?

El ensañamiento de su represión busca nuestra rendición y precisamente eso es un motivo de peso más para no darles ese triunfo.

Por dignidad propia y colectiva y porque el contexto general empuja a luchar si no queremos que empeoren aún más las cosas.

A la vista está que si no se les frena, cada día recortan más incluso en necesidades básicas como la sanidad, la vivienda, la educación, el precio de los alimentos y del combustible o la protesta.

Así que todo ello y mucho más me llena de fuerza para continuar resistiendo, aportando para que un día estén garantizadas vidas dignas.

TU TURNO

Ahora te toca a ti.

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Pablo Rivadulla Duró

Centre Penitenciari de Lledoners

C-55, km. 37,

08250 Sant Joan de Vilatorrada (BARCELONA)

Porque aquí somos mutantes.

Y los centinelas de la ultraderecha nos querrán dar caza a todos, tarde o temprano.